jueves, 14 de julio de 2016

Nuevos aliados - Por Kate

Salgo de muy mal humor de mi enésimo trabajo perdido por mi carácter. No es culpa mía que haya tanto cerdo machista dirigiendo una compañía. He hecho tres veces el trabajo de mis compañeros, pero como soy mujer tenía que hacerme de menos. Al menos esta vez no ha habido heridos, sólo el orgullo de un hombre hecho y derecho que ha manchado los pantalones. Si ya me repugnaba su olor con los calzoncillos limpios... creo que ha sido un error aprender el don de sentidos agudizados.

Decido darme un capricho con parte del dinero de mi finiquito y me compro un helado. También paso por la tienda de animales y compro un ratón blanco. Jugueteo con él en mis manos mientras me dirijo al zoo pensando que es ese gusano cebón que se ha cagado encima. El zoo de Central Park aloja una pareja de buhos, que por las visitas, tienen problemas para dormir, seguro que agradecen un tentempié matutino. Guardo al ratón en la caja de la pajarería y la oculto en el bolsillo de mi cazadora. Cuando no hay cuidadores cerca, saco al roedor y lo paso a través de la malla. Los buhos se abaten rápidamente sobre él y lo devoran con avidez. Disfruto brevemente de la matanza, lo que alivia un poco mi mal humor, después los buhos vuelven a su rama y se lamen uno al otro la sangre,  y se acurrucan juntos para dormir. Les envidio. Me invade la melancolía pensando en cómo será tener pareja, pero no he encontrado ningún hombre en quien pueda confiar, bueno, un poquito en mis compañeros, pero está prohibido. Sería más fácil si me gustaran las mujeres.

Un cuidador reconoce la caja de la pajarería cuando la estoy tirando a una papelera y viene a encararse conmigo. Una mirada fija le dice que hoy no estoy de humor y decide mantener las distancias. Mucha distancia.

A lo tonto he perdido toda la mañana, cuando recibo un mensaje telepático. Es de Loba. Un don muy útil si lo piensas.

"Refugio de la Tormenta, reuníos conmigo esta tarde a las 4 en un bar que hay en el sótano de la esquina de la segunda con Greene, en New Jersey. Tengo información para vosotros"

Me reúno con mis compañeros a la hora de comer. Todos han oído el mensaje y nos dirigimos para allá. Bueno, todos no, Mason nos avisa de que está resolviendo unos asuntos y no puede, y Chanel todavía no ha vuelto.

El barrio es de casas pequeñas, tranquilo y discreto, el bar está cerca de un parque y bajo el nivel del suelo, bajando unas escaleras. No tiene ventanas y la iluminación es tenue, la decoración es irlandesa y la música suave. Loba ha elegido bien el lugar. Tony y Zeuskirón se van directos a la barra (cómo no) mientras Jess y yo ubicamos rápido a Loba y su acompañante y vamos directos hacia ellos.

El chico es un joven pelirrojo de nuestra edad. Tiene muchas cicatrices en la cara, al igual que pecas, pero parece agradable. Loba carraspea para atraer la atención de los dos alcohólicos y cuando vienen nos lo presenta como Jack O'Mailey, uno de los primeros chicos que rescató. Nos dice que él tiene información útil para nosotros y le anima a que nos cuente su historia.

El chico está incómodo, como si rememorar lo que nos tiene que contar le causara dolor, y tartamudea, pero al mismo tiempo una vez empieza se ve aliviado de hablar, como si necesitara soltarlo.

-Estuve preso con ellos durante 3 meses. Eramos cerca de 200 niños. Nos tenían en celdas asquerosas, nos golpeaban a diario y nos hacían cosas peores que no quiero recordar. Algunos de nosotros murieron. Les oía maldecir cada vez que alguien ya no se despertaba por las mañanas, así que creo que nos querían vivos para algo. También nos alimentaban mucho. La comida era horrible, y nos daba diarrea y vómitos, pero era abundante. Por la noche nos hacían beber alcohol hasta perder el conocimiento. A media noche nos llevaban dando tumbos ante una persona. Vestía de blanco y su mirada era fría y despiadada. En la sala donde nos recibía nos asaltaban visiones horribles y nos dolía todo el cuerpo. Algunos se arrastraban dando tumbos hacia una especie de pila y vomitaban allí y entonces ellos se reían. El que vomitaba en esa pila se levantaba tan campante y salía por una puerta al exterior, y nadie le paraba. Una vez intenté imitarlo, pero nadie rió. Se me echaron encima y me dieron una paliza brutal, casi me matan. -dijo, mientras se desabrochaba la camisa. En el pecho no tenía casi ningún resquicio de piel intacta, había multitud de cicatrices de quemaduras y cortes, incluso le faltaban bocados de carne.

-Había mujeres con vosotros o érais sólo niños? -Pregunto.
-Algunas vinieron. Les hacían cosas peores que a nosotros, las violaban en grupo y nos hacían mirar, casi siempre perdían la razón el primer día. Ninguna duró más de dos días antes de irse por la puerta de esa sala.-dijo. Al oír esto tiemblo de rabia. No es culpa de los presentes, así que me contengo. Creo que ninguno de mis compañeros ha visto cómo mis uñas se hundían en la madera barnizada de la mesa.
-Había alguna otra medida de seguridad aparte de los guardias? -Pregunta Tony.
-Los barrotes, y no pude ver nada más.
-Y digamos.. alguna otra presencia poco natural? -Pregunta Zeuskirón.- ¿Alguno de los guardias te pareció que no era... humano?
-Sólo había guardias, algunos llevaban el uniforme raído y bajo la ropa la piel era escamosa y llena de pústulas. Pero se notaba, no sé cómo decirlo, que había... algo más. Algo que se podía respirar en el ambiente.
Jess llevaba callado un buen rato, cavilando, como si se le escapara alguna cosa. De repente se le enciende la bombillita.
-Puedes decirnos si tiene algo que ver con un grupo llamado "Sociedad de la séptima generación?"
-Sí. El tío de blanco nos lo dijo el día que fuimos llevados allí.- Contesta Jack.
-Qué os dijo exactamente?-
-Nos dijo "bienvenidos a la sociedad de la séptima generación, hermanos"

Todos damos un respingo. Es la primera pista verdadera. El tío que Jess y yo vimos escoltado en las alcantarillas es un miembro de esa maldita sociedad.

Tony intenta atar cabos y saca el portátil. Muestra un emblema de pentex y otro del cuerpo de seguridad privado y se los muestra a Jack. Pregunta si los reconoce y Jack niega con la cabeza.

-Qué puedes decirnos del rescate, Loba? -Pregunto.
Loba se aclara la garganta. Habla en susurros, con una voz suave y monocorde, pero firme al mismo tiempo.
-Mi manada y yo rescatamos a él y otros tres más. Aquel sitio apestaba al wyrm. La siguiente vez que nos topamos con ellos llevaban armas con balas de plata, perdimos a tres hermanos. Sólo quedamos tres de mi manada y caímos en desgracia ante los nuestros, así que apostamos por el sigilo. Hacemos lo posible por rescatar a los niños de sus familias maltratadoras, de los orfanatos donde sufren acoso. Algunas de estas acciones son denunciadas, y es cierto que legalmente es rapto, otras veces nadie se molesta en reclamar por sus desapariciones. (Suspira) No sé qué me da más pena, si que los consideren de su propiedad y traten de recuperarlos para seguirlos maltratando, o que no les importe en absoluto

-Has tenido contacto con mujeres maltratadas? -Le pregunto.
-Sí.- Contesta Loba- Pero les evito la mayor parte del tiempo desde entonces. La gran mayoría de mujeres maltratadas tienen síndrome de Estocolmo, es decir, aún aman a sus parejas y ansían volver con ellas. Como mujer las entiendo y me gustaría poder hacer algo por ellas, pero no puedo permitir que pongan en riesgo a todo Paraíso. Ya han puesto nuestro secreto bajo sospecha varias veces.

Tony muestra en el ordenador un mapa de la ciudad y se lo pasa a Loba.

-Puedes decirnos dónde fueron los rescates?

Loba señala varios edificios del puerto y aledaños. Luego circunda la zona con el dedo y dice: "Esta era nuestra zona de acción"

La sangre me hierve. Necesito salir de ahí. Damos las gracias a Loba y nos retiramos.

Sé que quieren volver a las alcantarillas para conocer a esos posibles aliados. No pongo pega, les sigo sin interés. Me arde la rabia por dentro, no puedo culpar a Loba por tomar esa decisión pero me siento impotente de no poder hacer nada más. Necesito desfogarme, cumplir mi deber para con Gaia: clavar mis garras en algo que chille, se retuerza y no sea inocente, y destrozarlo.

Tony se despide de nosotros, quiere ir a hacer unas pesquisas por la red. Quedamos en vernos en el refugio de esas criaturas.

Bajamos a las alcantarillas, yo voy pendiente de cualquier peligro potencial para destruir... pero no hay suerte. Llegamos ante la puerta del sitio, tras la que se oyen golpes y algún grito de artes marciales. Escudo Espiritual nos hace señas de callarnos, y cambiando a Crinos, da dos sonoras  palmadas antes de abrir la puerta.

Los sonidos tras la puerta se detienen por completo y se oyen murmullos de confusión mientras abre la puerta. Se oyen dos palmadas desde dentro y la luz se enciende de nuevo mientras entra diciendo: Buenas, intentando sonar amenazador.

Cuatro gigantes de piel verde ataviados con cintas coloridas están en la sala mirando fijamente, sorprendidos. La sorpresa da paso fugazmente a la alegría en un par de ellos, y desaparece de sus rostros. Entramos todo lo solemnemente que podemos tras la "presentación" de Escudo espiritual y quedamos frente a ellos.

Hay un silencio incómodo. dos de ellos están firmes como el metal, otros dos parecen incómodos. Yo sostengo la mirada de los primeros. El de morado, dubitativo, pregunta:

-Hum... alguno de vosotros es Tony?
-No ha venido con nosotros, ha pasado por casa a investigar una cosa. Pero vendrá enseguida.- Contesta Jess con amabilidad.
Zeuskirón cambia a su forma humana

El gigante (no encuentro otra forma de describirlos) parece desanimado, cuando se gira veo que su espalda está cubierta por un grueso caparazón con el mismo patrón de placas que las tortugas. Son tortugas. Y tan idénticas que deben usar esas cintas para reconocerse entre ellos. Como guerrera, en cambio, intuyo por las armas que llevan que sus personalidades son muy distintas.

El de azul da un paso adelante, y habla, más educado de lo que sugería su mirada firme hace un momento.

-Bienvenidos a nuestra casa. El maestro ha dicho que sois aliados, y sois bienvenidos para venir aquí siempre que queráis y entrenar con nosotros. También ha sugerido que podemos ayudarnos los unos a los otros. Mi nombre es Leonardo, y mis hermanos son: Raphael, Michaelangelo y Donatello. - dice, señalando a sus compañeros.
-Mi nombre humano es Jess Williams, pero también me llamo Canción que corre; mi compañero pelirrojo es Zeuskirón, o Escudo espiritual; y mi compañera se llama Kate, o Garra jurada, como prefiráis.
-Sería un honor medirme con vosotros.- dice Escudo espiritual, jovial.
 Yo paso. Estoy tan furiosa que controlar mi fuerza ahora mismo para una pelea amistosa sería imposible. La tortuga de rojo saca sus armas mientras se dirige al expositor, las deja en su sitio y se encara con Zeuskirón.
-Estoy ansioso por poner a prueba tu fuerza- dice Raphael adoptando una pose de artes marciales.
Las tortugas se sientan de rodillas a un lado de la zona de combate. Jess y yo le acompañamos. Espero ver algo útil.
-Yo también lo estoy deseando.- dice Zeuskirón
La tortuga es más rápida y ataca en ofensiva total. Da un enorme salto y girando en un tirabuzón imposible, descarga una patada giratoria desde arriba. Me quedo mirando con los ojos como platos.
La patada sin embargo, en una mezcla de alarde y elegancia, falla por precisión y apenas roza su clavícula. Si llega a entrar un poco más, creo que habría sido K.O.
Escudo espiritual contraataca, golpeando en el brazo a su rival. Por el ruido del golpe, no ha sido flojo, pero el otro apenas lo ha sentido.
Esta vez lanza un puñetazo al estómago, que Zeuskirón esquiva, y le golpea con todas sus fuerzas, haciéndole rodar por el suelo.
Ese golpe podría haber reventado a un garou, pero la tortuga se levanta recolocándose la mandíbula sorprendido.
-El maestro se ha estado conteniendo todo este tiempo!!!! -grita a sus hermanos, que silban y hacen sonidos de admiración. En ese momento llega Tony y nos giramos a verle
-Tony? -Pregunta de nuevo Donatello, dubitativo
-Estoooo.... Sip?- Contesta Fantasma de la red, sorprendido.
-Qué alegría! Recibiste mi e-mail? He estado desesperándome para que llegara una respuesta!!! - parlotea eufórico.
-Esto.. Perdóname, han pasado muchas cosas y se me pasó, lo siento... - contesta Tony
Los dos se pierden en la sala de ordenadores, hablando de máquinas y software. Conversamos durante unos minutos, hasta oír ruidos afuera. Salimos esperando pelea, pero Mason y el viejo maestro han dado cuenta de esa cosa. El maestro hace una señal a sus alumnos y vemos como se llevan el cadaver silbando, y un rato después oímos un "PLOUF" en la lejanía.
De nuevo todos juntos, pasamos a hacer planes. Mason se lleva a Leonardo aparte y hablan un rato.

El maestro Hamato Yoshi nos cuenta más cosas sobre su vida en las alcantarillas y se compromete a ayudarnos, con entrenamiento y las habilidades de sus "chicos", así como a garantizar a las caravanas de niños de Loba paso franco por el subsuelo. Los humanos no están preparados para ver a las tortugas, pero nos ayudarán desde las sombras si alguna vez llevamos la batalla cerca de sumideros, bocas de alcantarilla, etc. si ellos están cerca. También nos advierte sobre una vieja perdición que lleva varios siglos atrapada bajo el subsuelo, una serpiente ciega que se dedica a engullir fango y basura, pero que atacará a todo lo que se mueva cerca. Nos ha aconsejado evitarla como hacen ellos, aunque alguna vez han guiado a algún invasor hasta sus fauces. Tony nos cuenta que ha recibido un nuevo correo de ese tal M recomendando echar un vistazo a los almacenes del puerto, ya varias pistas nos indican esa zona, así que decidimos preparar un plan de ataque, con ayuda del maestro Yoshi.

Por fin un poco de guerra. Cada célula de mi cuerpo la necesita.







No hay comentarios:

Publicar un comentario