El orgullo que he sentido al completar el rito de iniciación ha dado paso a la pena por los Garou que no lo consiguieron... Alani nos da la enhorabuena, y nos presenta a un hombre. Rubio, bien parecido, casi como un príncipe, aunque la cola de caballo y las ropas ajadas le dan un aire bohemio. Está bueno, pero más allá de regalarme la vista un poco, es un hombre, y no voy a confiar alegremente en él. Con una floritura se presenta como Lord Albrecht Morningkill, caballero Colmillo Plateado de la casa Enemigo de Wyrm, nieto del rey Jacob Morningkill. No encaja mucho con lo que mis hermanas Furias me dijeron de los Colmillos, pero Alani parece respetarle.
Con mucha seriedad, nos da la enhorabuena y nos dice que la nación Garou nos reconoce como adultos y como manada. Espera, espera... Qué?! Yo, con ellos? No me voy a fiar de estos chicos, mi madre se casó enamorada y mi padre resultó ser un monstruo. Al menos ellos parecen tan confusos como yo. El señor estirado nos indica que le sigamos y a regañadientes, obedecemos.
Nos guía hacia la orilla del estanque, donde solo parece haber una mendiga anciana empujando un carrito de la compra lleno de chatarra. Cuando nos percibe, se guía hacia nosotros y siento como sus ojos me taladran. Esta anciana es mucho más de lo que parece.
Albrecht hinca rodilla y puño en tierra, y se dirige a ella como Madre Larissa, y nos presenta como la primera manada que ha superado el rito, a ella como la líder del clan del Verdor, Así que está incluso por encima de los Colmillos Plateados, eh? Bien, al menos es mujer.
Se dirige a Jess y le pide que narre nuestra historia, como si los demás no tuviéramos nada que decir. Protocolo, supongo, algo sé de auspicios y su rol es contar historias, el mío es matar. Algo que estoy deseando que se me dé muy bien.
Nos escucha atentamente, clavando sus ojos en cada uno de nosotros por turnos, y de vez en cuando esbozando una sonrisa entre inteligente y loca. Cuando hemos terminado, se refiere a las dos catástrofes que Zeuskirón leyó del altar. Dos puntos de inflexión en la historia próxima. Si conseguimos evitar al menos uno podemos retrasar considerablemente el Apocalipsis.
Tras hablarnos de lo que deberíamos hacer y encomendarnos dedicarnos en cuerpo y alma a ambas misiones o a una de ellas, nos dice que somos manada y que debemos escoger alguien de entre nosotros cinco para que sea el líder, así como un espíritu al que debemos pedir protección. Un momento, no si yo tengo algo que decir, son hombres, ni los mejores ni los peores, son hombres, jamás tendrán mi confianza. Prefiero hacer manada con mis hermanas furias. Ella me corta muy tajantemente, y noto una fría mirada de reprobación de Mr. Estirado. Su argumento es que las manadas de una sola tribu suelen radicalizarse y alejarse de las demás. Agacho la cabeza y acepto darles una oportunidad. Al menos hasta que consiga algo de renombre y se respete mejor mi decisión de unirme a una manada sin hombres. Madre Larissa nos despide, indicando que tal vez deberíamos buscar consejo de nuestros mayores
Cuando nos marchamos, Zeuskirón empieza a hablar de los tótems, pero cada uno está pensando en lo suyo y nadie le hace caso. Podría dar ejemplo ante ellos, pero me urge hablar con Alani, para saber si tengo alguna alternativa de unirme al grupo variopinto éste. Cada vez que Tony dice algo, mi pendiente vibra, lo que significa que miente más que habla, y Mason parece darse cuenta. No hay buen ambiente ni entre ellos, y lo van a tener conmigo? Venga ya. Les corto sin mucha delicadeza y Mason me llama malfollada por lo bajo. Eso sí que no. Cargo contra él y lo levanto de la pechera sin mucho esfuerzo. Nadie me ha follado y nadie me follará, lo entiendes? Al chaval se le cortan las ganas de bromear y viendo que ha pillado mi advertencia, lo dejo en el suelo. No es culpa suya que no confíe en los hombres, ni tampoco de los demás, así que les advierto: No confío en los hombres, si queréis que confíe en vosotros os lo vais a tener que ganar. Me voy con Zeuskirón a hablar con Alani, como líder de mi tribu en Nueva York ella sabrá qué aconsejarnos, y me dirá si tengo alguna alternativa.
Primera bronca, Alani le ha enseñado personalmente a Zeuskirón lo que sabe sobre los espíritus, así que el consejo de mi compañero es tan válido como el de ella, aunque no he sido la única en ignorarle, ni tampoco es común que las manadas recién creadas confíen los unos en los otros de primeras o hagan caso a su Theurge.
Segunda bronca. No puedo pretender que se anteponga la voz de mi tribu sobre la de mi clan. Mi destino está en la ciudad de Nueva York y si quiero quedarme aquí debo aceptar las normas de El Verdor. Alani debe cuidar del túmulo de la Mano de Gaia en los grandes lagos, y no voy a irme de la ciudad sin vengar a mi madre, así que toca aceptar. Confío en su guía, y si la líder del clan es Madre Larissa, estoy en buenas manos con ellas dos al mando.
Cuando vuelvo a quedar con mis compañeros ha habido bastante revuelo con las muertes de la mañana, la policía ha acordonado la zona y están tomando datos y recogiendo los cadáveres. Al forense le va a dar un síncope esta noche. A los lupus y metis se los han llevado antes de que vinieran, no existen en el mundo humano.
Cuando me reúno con mis compañeros (suspiro) a todos les han dicho más o menos lo que a mí, que deberíamos haber hablado con nuestro Theurge. Al menos Mason y Jess han venido con una sugerencia que a los demás nos parece aceptable: Buho. Bueno, no esperaba estar de acuerdo con ellos a las primeras de cambio pero lo cierto es que me parece bastante razonable. Tony revisa la lista que ha traído y asiente, antes de que su tablet se evapore en el aire dejándole con una mueca de circunstancias. Alguien nos está observando y nos giramos a ver como se acerca.
Una mujer cuya edad sería incapaz de averiguar, viene directamente hacia nosotros con una mirada intensa. Es alta y delgada, con el pelo liso y de color negro azabache igual que los ojos, tiene la piel morena y lleva los ojos y labios muy maquillados. Se presenta como Estela Amud-Arak, Hoja Nocturna, y es una Caminante Silenciosa. Dice que Buho le ha enviado una visión en la que una manada joven, nosotros, se presenta ante él, y le ha enviado para ayudarnos.
Nosotros dudamos, no hemos acordado nada aún, si bien a todos nos parecía razonable hace un momento. Ella nos dice que Buho es el maestro de la premonición, y que invariablemente vamos a presentarnos ante él, le elijamos como tótem o no. Se asegura de que sepamos lo necesario, y nos habla de otros dones de Buho que a nuestros mayores se les habían pasado. También nos indica cómo agradarle con un tributo, y que es muy necesario que elijamos ya nuestro nombre Garou, el nombre para nuestra manada y a nuestro alfa para presentarnos ante él, ya que de otra forma no nos recibiría. Nos cita a media noche para ayudarnos a llegar ante él, lo que nos deja unas tres horas para pensar en el nombre que nos representará a partir de ahora. Este es el principio de mi historia, y todavía tengo que vengar a mi madre.
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