martes, 29 de marzo de 2016

Pólvora y sangre


Es de noche y un reflejo en mi escaparate atrae mi atención, mi reflejo un tanto demacrado tras una de esas transacciones que muchos considerarían de ética dudosas, aunque necesaria con el tiempo que corre, y que me mantienen unido a mis orígenes, unos orígenes que tras conocer la cara oculta del velo, parece irreal, todo menos aquel día que cambió todo.
Ya hace unos años de aquello, pero en mi memoria es un recuerdo latente, aquella mañana en la que todo tomo un tono lúgubre ya antes de salir de la cama. Era extraño pero el cansancio y él hambre fue la combinación explosiva que me hizo saltar de la cama, y baje con ansia las escaleras a la cocina dónde me esperaba la sirvienta con el desayuno habitual y quien se sorprendió al verme pedir repetir, ... , 2 veces.

Si cachorros tenía sirvienta, y no solo eso sino una familia rica que controla a todo lo que se movía en la zona, sirvientes, guardaespaldas e incluso una familia mundana.

Al sonar el reloj de cuco, me di cuenta de que había perdido demasiado tiempo desayunando, así que salí disparado a clase, como siempre con la risa de Willy a mi espalda, donde aún puedo verlo, si hago memoria. Él fue el único al que pude considerar mi verdadero amigo, y quien fue más que mi padre.

Cuando salí de la finca un escalofrío recorrió mi espalda e hizo que mi carrera se detuviera en seco, algo había cambiado, allí donde antes veía personas con energía y vida, ahora sólo lograba ver entes tenebrosos, incluso los niños se veían algo apagados. A mi alrededor sólo oteaba sombras con malas intenciones. Por suerte ese día transcurrió sin muchos sobresaltos, pero esa sensación, ese olor en el aire, marcaba el principio de algo que me aterraba.

La siguiente mañana aconteció del mismo modo aunque por suerte el olor a beicon y chuletas hizo que mi amanecer fuera un delicioso manjar. Esta vez, más atento al reloj tome temprano la salida a clase pensando que las sombras del día anterior habrían recobrado su forma, al ver a Willy en la puerta con su sonrisa de siempre y deseándome un buen día en la escuela, (no sé si os he comentado que era la escuela pública, si tenía dinero para ir a la escuela que quisiera, pero mis padres pensaron que eso fortalecería mi carácter y me ayudaría a manejar los problemas del futuro con humildad y justicia, algo que no entendería hasta años más tarde pero eso es otra historia) me lleno de valor e hizo que mis pensamientos se relajaran por un momento.

Aunque esa tranquilidad no duró mucho, la pesadilla se repetía, no sólo eso, si no que la oscuridad se había acrecentado, aminoré la marcha con el fin de intentar escudriñar que sucedía, hasta tal punto que conseguí escuchar unos gritos en un callejón. Al acercarme la vi, una chica que en la oscuridad del callejón brillaba por sí misma, pero algo la atormentaba, su rostro bañado en terror hizo que la alarma saltara dentro de mí, dos sombras, la estaban atacando, al acercarme pude discernir que dos cerdos procuraban aprovecharse de ella. Me armé de valor y realicé la mayor estupidez de mi juventud, les grite y les inste a que la dejaran declarando lo cerdos y cobardes que eran, momento en que se centraron en mi y pude distinguir en la penumbra algo a lo que estaba acostumbrado, no eran dos simples matones iban armados, pero ya no podía recular, debía detener aquella injusticia. Mientras se apartaban de la chica me arme con un palo y la tapa de un cubo de basura, ellos se acercaron y pasaron por un tramo que ilumino sus rostros, momento que aprovecharon para hacer alarde de su retórica, "uuu un cachorro valiente, más te valdría no meterte donde no te llaman, si quieres seguir respirando", sin mediar palabra lance la tapa del cubo y le grite a la chica para q saliera de allí ahora q podía, por suerte o desgracia centraron su rabia en mí y mientras gritaban improperios y amenazas desenfundaron, tiempo que aproveche para correr como nunca lo había hecho, pues ya había visto lo que acontecería después, hay que declarar que las aptitudes físicas que implican destreza nunca han sido mi fuerte, pero me dio el tiempo justo y la ventaja para que al doblar la esquina el primer disparo impactara donde milésimas de segundo antes se encontraba mi cabeza.
Escuche como ellos comenzaban la carrera tras de mí y pensé que llevarlos al instituto era peligroso y la base segura más cercana se encontraba en casa, donde estaba Willy, así que decidí correr hacia allí, por supuesto el pánico evitó que me diera cuenta en qué punto pasaron de mi, por lo que al irrumpir en la hacienda me lleve un buen capón por parte de mi protector. Quien tras escuchar mi historia decidió poner en marcha un par de patrullas y terminó mandándome a clase en coche no sin antes darme su Glock personalizada con una culata bañada en plata con el escudo de la familia. Regalo de su padre y que siempre me cedía aunque a regañadientes para practicar, aunque esta vez no puso pegas para que la llevara, me llamo la atención que a pesar de las mejoras que la hacían un araña mucho más pesada de lo normal la notaba ligera cual pluma.

En el trayecto las sombras se acrecentaban tras los cristales del coche y mi cara de preocupación no paso desapercibido, así que Willy me pregunto qué me pasaba, momento que aproveche para contarle lo que veía, pero no pudo darme respuesta pues a pesar de los cambios que se notaban en las transacciones familiares, el no notaba nada.

Al terminar las clases, alguien se me acercó y me tocó el hombro por la espalda, al volverme me sorprendió ver que era la chica del callejón, y con una voz suave y con acento sureño me dio las gracias por salvarla de los dos tipos oscuros de antes, lo que me instó a decirle :"es una ciudad oscura deberías andar con cuidado y mejor acompañada", a lo que me contestó con una sonrisa destapando algo que era evidente y es que la muchacha no era de aquí, así que decidí invitarla a tomar algo en una cafetería cercana, donde me confesó que ella también veía la oscuridad que rodeaba las cosas pero que ella lo veía desde pequeña, sé que me comentó más cosas pero mis hormonas solo me dejaron ver lo tremenda que estaba y, la imagen de montarla como a una loba en celo en luna llena, inundó mi mente (ouuuuu yheaaaa como estaba) así que visto el panorama y que al parecer mi compañía no le desagradaba decidimos dejar la conversación para el día siguiente, y quién sabe si hubiéramos llegado a algo más.

Al llegar a casa, la cena se hizo algo dura, la tensión en casa era creciente, parecía que las sombras se habían adueñado del ánimo familiar así que tras cenar decidí dar paso a un día más sin molestar a mi padre con mis preocupaciones, pues estaba seguro de que Willy ya habría puesto medios.

La mañana siguiente se tercio como la anterior con la diferencia de que, al llegar a la escuela vi a los tipos de la tarde anterior... de nuevo ese escalofrío me hizo seguirlos pero procurando que no me vieran, los seguí hasta un pequeño escondrijo donde los supuestos matones del instituto iban a fumar solo que esta vez hacían algo más, estaban trapicheando con sustancias del dominio de mi familia, con una soltura económica es pasmosa(¿sería aquello lo que ensombrecía a mi padre?). llame a Willy con el arcaico móvil, y le describí la situación, él me pidió que los siguiera pero con cuidado, que ya estaba de camino, pero cometí un error deje que me vieran o eso creo, y los perdí de vista en un callejón que supuestamente no tenia salida, y a la llegada de mi amigo, ya no estaban allí.

Con un aliento de preocupación me mandó a clase y me pidió que lo dejara en su mano, y así lo hice, las clases consiguieron distraerme aunque no tanto como la idea de ver al pibon del día anterior al terminar. Pero no fue así, al salir, mi cita, no estaba, no me preocupo mucho pues habíamos quedado en que volveríamos a la cafetería así que decidí adelantarme. Al ver que no se presentaba, me vino a la mente la imagen de los dos tipos, oscuros y peligrosos, así que la preocupación me instó a buscar la, aunque lo único que tenia era su nombre...en lo que caí al abrir el listín telefónico de la cabina que había en mitad de la calle...
Al salir de esta apesadumbrado me tropecé con un bolso que me resulto familiar, lo recogí y decidí abrirlo para ver si su dueña vivía cerca. Me sorprendió al ver, que era de la hermosa muchacha a la que estaba buscando, pero la alegría duraría poco, tenía unas pequeñas manchas de sangre, que continuaban por la acera, mi preocupación se apodero de mi y decidí seguir el rastro, que al llegar a la esquina del callejón ya no eran unas manchas si no un reguero, así que antes de avanzar en la oscuridad alerte a la policía, una de las mejores acciones que podía realizar, pues al entrar en el callejón allí estaban aunque esta vez eran 3, al tercero no lo conocía pero estaba en los trapicheos del patio, y se estaban ensañando con algo detrás del contenedor. volví a ver los bultos que dejan las cartucheras de las pistolas en la ropa, pero esta vez estaba preparado mi pulso se aceleró y al desenfundar comencé a gritarles e insultarles, lo que llamo su atención y entre risas, dijeron, "mira a quien tenemos aquí, esta vez no te escaparas" y se abalanzaron sobre mí, pero tenía la ventaja, respiré y apreté el gatillo, el entrenamiento hizo el resto, la bala acertó en la frente del primer atacante, el contenedor sirvió de distracción para los otros que mientras lo apartaban me dio tiempo a volver a apuntar, el segundo disparo no fue menos certero. Ya estábamos en un uno contra uno pero mi rival no era humano en su carga contra mi sus dedos se alargaron y como cuchillas pasaron por mi abdomen, sé que me impacto de lleno y con la fuerza debería haberme partido en dos, pero allí estaba sin un rasguño solo con las ropas rotas, el shock me hizo retroceder y entonces la vi, era TERRY!! un calor latente se apodero de mi y en plena conciencia me vi mirando hacia abajo la abominación que se había excedido con una inocente, mis manos convertidas en garras de lobo abrazaron la cabeza del monstruo y sumando mi fuerza con la adrenalina y la ira, partí en dos el cráneo de esa criatura cobarde y rastrera.

Me acerque al cuerpo inerte de Terry, y las sirenas me devolvieron en mi, era momento de volver a casa, corrí hasta allí pero al acercarme de la casa salía humo, acelere la carrera y en la puerta vi el cuerpo de Willy no me lo podía creer, no podía estar pasando, entre en casa y el humo dejó paso a las llamas, recorrí la casa buscando vida, y solo la encontré en el despacho de mi padre, quien lacia herido a los pies de un engendro, en la vorágine del pánico descargue el cargador en el pecho del espécimen que entre risas desapareció. Las sirenas me perseguían y sabia que si me quedaba allí no me esperaba nada bueno, así que recogí la agenda de mi padre, con el fin de buscar ayuda y salí de allí tras ver como mi padre exhalaba su último aliento.

Sin hogar, y ya sin aliento tras correr sin parar con la ropa rota, pues a pesar de haberme hecho con una muda , no me había parado a cambiarme, solo me vino un nombre a la cabeza, el de mi supuesto tío Harry Smith, a quien llame desde la cabina más cercana donde me cambie de ropa mientras el teléfono comunicaba, y quien tras decirle que mi padre había muerto me insto a entrar en la cafetería más cercana y esperarle allí.

Desde ese momento Harry se hizo cargo de mi educación y allí mismo en la cafetería me desvelo lo que en realidad era, un Licántropo, un lobo.

(cliiilililin.....) La campanilla de la puerta me saco de mi recuerdo, y donde mi reflejo se hallaba ya no había nada. "hola!"... nadie... qué raro la puerta se ha abierto sola?¿, al acercarme acerrarla... una brisa inundo la sala... ese olor, otra vez ese olor, el mismo que aquel día, un nuevo cambio se acerca, es hora de prepararse...



by: Mason Smith

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